Los últimos meses han sido un intento de abarcarlo todo, sin tener los brazos suficientemente largos para ello.
Al final se nos está cayendo el botín.
No hay plantilla para todo esto. El equipo titular en plenitud física juega muy bien, pero no da para jugarlo todo. Los suplentes son de bajo nivel, y Montella no los ha enchufado. Para colmo la falta de gol es alarmante.
Ya no hay vuelta atrás. Ni más necesidad de rotar. Hay que ponerlo todo en la copa, morir en ella. Y si no se consigue, a atrapar el 7º puesto como sea y hacer borrón y cuenta nueva.
Pues así está siendo, amigo
Jiménez!
Me alegra leer su comentario. En el pasado hemos disentido en alguna que otra ocasión, pero aquí y ahora creo que compartimos bastante el punto de vista.
Yo matizaría un poquito (no sería yo mismo si no lo hiciera): los suplentes son de bajo nivel
y/o Montella no los ha enchufado.
Creo, y no se si comparte mi opinión, que no se está siendo demasiado justos con el equipo. El Sevilla ha jugado 12 partidos más que, por ejemplo, el Valencia. Todos o casi todos de alto nivel y/o exigencia competitiva. La previa de Champions, sea quien sea el rival es siempre complicada y exigente. Y no hemos tenido un paseo en Champions: dos partidos contra el Liverpool, dos contra el United, dos contra el Bayern. El Spartak no es mal equipo, viajar a Rusia es complicado siempre y la vuelta en Sevilla fue a vida o muerte por la clasificación. Es mucha tralla. Mucha más de la que hemos tenido nunca en Europa. La tralla es física pero, también y sobretodo, mental. Me gusta recordar que el Villarreal que jugó las semifinales de la Champions League estuvo a punto de bajar a segunda en liga. Una Champions de nivel puede pasar factura siempre a equipos que no tienen la amplitud de plantilla necesaria, ni las tablas para pasar de las luces intersemanales al barro de la rutina del fin de semana.
Si comparamos con otros equipos que están teniendo un buen desempeño en liga, la cuenta de partidos adicionales sube a 18 respecto al Betis, por ejemplo, y otros tantos o parecido respecto a Girona o Celta. Eso es prácticamente una vuelta más. Y hemos de señalar, entre ellos, el duelo contra el Atlético o toda una semifinal de copa. No son partidos de relleno.
Yo, y a lo que parece Caparrós también (aunque puede que esté "opositando" a volver al Sevilla en algún estamento), creo que Castro no está muy desacertado en lo que dice respecto al descontento de los sevillistas. El Sevilla ha jugado 12 partidos en Europa y 8 en copa. Y esos 20 partidos han servido para dos hitos: una final de copa más y unos cuartos de final en Champions League, nuestra mejor clasificación de siempre. Ese desempeño nos ha deparado noches inolvidables como las de Manchester, bastante felices como los cuartos contra el Atlético y de orgullo como las del Bayern.
En liga, llevamos 33 partidos que nos han servido para ser ahora septimos, estamos peleando por ser sextos y ya veremos si para poder ser quintos. Está claro que el equipo ha sufrido el desgaste de las otras dos competiciones y la tralla que nos han deparado. Yo creo que hay 12 o 13 jugadores con los que el Sevilla ha jugado muy bien al fútbol, como dice
Jiménez. Los demás no han dado el mismo nivel. Pero tampoco ha sido fácil porque, como de costumbre, hemos jugado final tras final, desde que se torció algo (o mucho) la temporada a finales del año pasado y cada partido resultaba vital.
También en mi opinión, hemos querido abarcarlo todo y nos hemos caido algo en liga. Pero yo no censuro el plan. En dos de las tres competiciones hemos cumplido sobresalientemente con las exigencias y expectativas. En la tercera, la liga, estamos por debajo de las expectativas. Por supuesto que hay motivos para la crítica y la exigencia, pero también para estar contentos. Lo uno no quita lo otro. Honestamente, yo estoy más contento, a estas alturas, que el año pasado. Más satisfecho de lo vivido, aunque la liga sea peor. Y lo estoy aunque no podamos jugar la Champions League el año que viene. Doy por bueno hacer una gran Champions, incluso si el precio pagar es no jugarla el año siguiente, frente a pasar sin pena ni gloria por la Champions año sí, año también. Incluso en el plano económico, puede que este año hayamos compensado lo que perderemos el año que viene. Ya se verá.
Muchos foreros se refieren con insistencia al record de presupuesto. Pero es que a lo mejor, 200 millones no son suficientes para abarcarlo todo. No tenemos más que comparar ese presupuesto con los de los colosos a los que nos hemos enfrentado. Equipos que nos doblan o triplican en presupuesto estan por debajo de sus expectativas en una o dos competiciones. Se nos llena la boca con esos 200 millones, pero olvidamos la inflación brutal del mundo del fútbol. Hoy nuestro presupuesto es de 200 pero el de Madrid y Barcelona sigue siendo más de 3 veces mayor, como cuando estábamos en 150. Y también los de los demás equipos han crecido. Quizás no el del Valencia, por las exigencias del Fair Play... pero no se donde he leido que, precisamente, tienen que vender efectivos ahora para obtener 45 millones y ajustarse a los limites presupuestarios. Es decir, que han excedido largamente su techo, además buscando cedidos con enorme valor de mercado que también distorsionan la relación entre su presupuesto real y el efectivo.
En resumen. Creo que estamos exacerbando la crítica sin mesura alguna. Estamos ofendiendo e insultando. Y lo estamos haciendo sin la mínima reflexión, siempre llevados por la frustración de los malos partidos, que los ha habido. Pero también los ha habido buenos y muy buenos, y noches de gloria y felicidad. Y aquí parece que lo segundo lo damos por amortizado. No lo entiendo.
Está muy bien ser exigentes. Está muy bien exigir la excelencia siempre y en todo. Pero no se puede caer en la frustración si no se consigue la excelencia y solo se raya en lo notable. Si, citando a Tagore, las lagrimas por el astro perdido te impiden disfrutar de las estrellas, nos estamos equivocando. Disfrutemos de las estrellas, aunque sigamos exigiendo el sol, entendiendo su dificultad.
Un saludo.