Por poner una pega, la falta de clarividencia para cerrar el partido. Gran culpa tuvo el desacierto de Kochorashvili, que hizo cosas inexplicables.
Pero en general un partido redondo. Se ha jugado más a la pelota que en partidos anteriores. Los pelotazos justos, ni uno más. Claro está, la calidad nos llega donde nos llega, pero muy buen trabajo grupal.