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#Alavés vs. S.F.C.
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Disculpe usté mi atrevimiento Don Infante. Ya sabe que la ignorancia es siempre atrevida, por lo que, a fuer de ignorante, siempre he sido más atrevido que aquel domador que introducía su aparejámen en la boca del león. Por esa hazaña le llamaban "El Temerario", pero pronto pasó a ser conocido como "El Capón". Y no crea usté que yo no tengo mis reticencias acerca de lo que, a todas luces, se convertirá en un vuelco político que, una de dos; o nos deja a todiós con el culo al aire o son los miserables trincones los que sufrirán la penitencia por sus muchos pecados de avaricia y cinismo. Claro que esas reticencias son susceptibles de variación según la perspectiva de cada cual; unos ven la cosa demasiado aventurada y otros la vemos demasiado pacata y corta. Pero supongo que estamos de acuerdo en lo esencial; debe imperar la decencia en la cosa pública. Porque la decencia no es exclusiva de las ideas políticas sino de la bonhomía y la dignidad de quienes manejan los caudales públicos, pues habría que elegir a los mejores y vigilarles como si fuesen los peores. Dice usté que debemos guardarnos de saltar de la sartén al fuego o de residir en Málaga para irnos a vivir en Malagón. Lo de Guatemala a Guatepeor lo dejo estar, que ya tienen bastante los paisanos del divino Rubén Darío con la ruina que tienen encima. Pero, como todo es del color del cristal con que se mira, unos lo miramos a través del cristal rojo y otros con el azul. Los que tenemos la perspectiva roja consideramos que ya estamos en Malagón o en el fuego, pero no queremos volver a Málaga ni a la sartén sino que dejen de jodernos y robarnos tanto unos como otros. O al menos que solo nos roben lo imprescindible para mantener la habilidad que aprendieron de sus mayores. ¿Es mucho pedir?. En cuanto a lo de las letrillas a dos manos a semejanza de tantas parejas de ilustres paisanos (así, a vuela-pluma, se me vienen a la memoria Ortega y Gasset, Gabriel y Galán, Ramón y Cajal y otros que mis pobres neuronas han borrado) le diré que un servidor, usando el término furgolístico, juega mejor a la contra por lo que dejo el peso del juego y del partido en el equipo mejor cualificado que, en este caso, es el suyo. No son galgos, mi querido Don Infante. Pero tampoco podencos son los perros que quieren alimentarse a nuestra costa. Simplemente son perros. Y, en algunos casos, perros rabiosos que, como poco, habría que vacunar contra la hidrofobia o ponerlos fuera del alcance de sus presas. Presas que, no se nos olvide, somos usté y yo así como el común de los mortales que pagamos el festín. Un abrazo, mi viejo y desconocido amigo.
Don Corleone, se olvida usted de la pareja a la que dedicaron calle, camino del Coso de la Maestranza, Pastor y Landero... Y volviendo al tema, ya que los chorizos no dejan a los jueces trabajar, no sea que los enchiqueren a todos, después de mucho cavilar he decidido por fin a quien voy a dar mi voto, por simple deducción económica, en las elecciones andaluzas, en las municipales, y en las nacionales, votaré a ....TACHIN, TACHIN, TACHIN.... A ALI BABA. Que me consta que solo hay 40 ladrones...
Me he quedado impresionado ..... http://www.lavanguardia.com/vida/20150306/54427942236/eutanasia-partido-brujas.html
Una sindicalista de Málaga tuvo interna siete años a una inmigrante irregular por 700 euros al mes y sin vacacionesLos escándalos e investigaciones judiciales en torno al sindicato UGT han provocado una sangría de afiliados que alcanza las 150.000 bajas. Una situación alimentada por comportamientos poco ejemplares.Este es el caso de una dirigente nacional de ese sindicato que el miércoles llegó a un acuerdo para evitar ir a juicio e indemnizar a una empleada del hogar inmigrante, a la que presuntamente ha tenido siete años sin contrato.La inmigrante trabajaba en unas condiciones laborales reprochables -sin vacaciones durante tres años, con jornadas maratonianas y un salario de 700 euros-, lo cual provocó la detención de la sindicalista por parte del Equipo de Atención al Inmigrante (Edati) de la Guardia Civil de Málaga.El caso de esta sindicalista, María Luisa T. S., es curioso, ya que pasó de trabajar para la patronal a través de la Cámara de Comercio malagueña a formar parte de la dirección de la Federación de Jubilados y Personas Mayores de UGT en enero del año pasado.La historia que la ha puesto bajo el foco judicial se comenzó a escribir el pasado 16 de septiembre, cuando la víctima, una joven paraguaya de 29 años que llevaba siete trabajando para la detenida como asistenta del hogar interna, acudió a la Guardia Civil para denunciar su situación.Según relató a los agentes del Edati que se hicieron cargo de la investigación, llegó a España con la intención de mejorar su vida y fue a través de una compatriota cuando supo que María Luisa T. S. buscaba a una empleada del hogar que trabajara interna en su casa. En enero de 2007 presuntamente comenzó a ejercer esta labor sin contrato y por un sueldo de 700 euros al mes.Limpiaba también la casa de la hijaLas condiciones de trabajo se podrían considerar leoninas en base a lo descrito por la joven a los agentes. Y es que no solo se ocupaba de una casa, sino que de 7 a 11 de la mañana debía también limpiar la de la hija de su jefa.Su descanso, declaró, iba únicamente de las seis de la tarde del sábado al inicio de la jornada el lunes más los días festivos, pero sin vacaciones. En tres años pidió una semana y se le descontó del sueldo.Siempre cobraba su sueldo en efectivo y cuando pidió que regularizaran su situación irregular -de la que era consciente- la dirigente sindical le dijo que «tendría que descontarle el coste de la Seguridad Social del salario», según se recoge en las diligencias del Instituto Armado, a las que ha tenido acceso ABC.La trabajadora tenía instrucción de decir que «era una amiga de la familia» si la Policía le preguntaba. Según atestiguó ante los investigadores, en algunas ocasiones tenía que hacer de cobradora de los alquileres de los pisos de su jefa para poder percibir su remuneración.Tras abandonar la casa por unos impagos, la empleada «comenzó a recibir mensajes» de WhatsApp y de voz pidiéndole que volviese, que pondrían en evidencia la relación laboral. Los agentes del Edati acabaron deteniendo a María Luisa T. S. por un presunto delito contra el derecho de los trabajadores y se abrió una doble causa judicial: por la vía civil, para dirimir la extinción laboral; y la penal, por la supuesta explotación. La primera quedó resuelta el miércoles.No hubo juicio en el juzgado de lo Social número 11 de Málaga después de que las partes alcanzaran un acuerdo extrajudicial, según confirmaron fuentes judiciales. La segunda causa, que lleva el juzgado de Instrucción número 3 de Málaga, sigue adelante después de que «sorpresivamente» fuese archivada sin tomarse declaración a la detenida o a la víctima.SIN COMENTARIOS