Hoy hemos despedido a José María, un chaval afectado desde su infancia por una enfermedad degenerativa que lo confinó a una silla de ruedas hasta que la muerte se lo ha llevado.
Pero a pesar de sus limitaciones, ha sido siempre un ejemplo de entereza, optimismo, de intentar vivir la vida al máximo.... y de sevillismo. De hecho, y gracias a la ayuda de su padre, ha procurado no perderse nunca los partidos del Sevilla e incluso asistió a las finales europeas y nacionales.
Se ha ido un tío estupendo y un gran sevillista. Ahora ya puede volar libre.