Noticias:
#Alavés vs. S.F.C.
0 Usuarios y 1 Visitante están viendo este tema.
Tras la caída de la selección italiana y ese grito de guerra de los que se atrevieron a abrir la boca al paso de los jugadores, no dejaba de martillearme la palabra en mi cabeza. Vergüenza. Vergüenza o vuelo de la vergüenza, como se bautizó el avión donde viajaban los jugadores-dinosaurios italianos.Y mira que escrita es hasta bonita. Tiene un “gorrito” como decían en los primeros cursos de mi enseñanza.Pues resulta que hoy, tranquilamente sentado en mi sofá, me pongo a abrir mi cervecita fresquita de la una y media y enciendo la televisión. La sexta era el canal que estaba seleccionado. Cuando veo aparecer a un señor calvo, con casco y micrófono en mano, hablando maravillas del circuito de Europa.No tardó mucho en aparecer en escena Rita Barberá, esa mujer que casi seguro en otra vida fue camionero de pelo en pecho y bigote arrocero, bien pertrechada para ejecutar una fiesta, una más, en su ciudad, Valencia.Más tarde, entre buche y buche de mi lata de cerveza, el que salió en imagen fue Francisco Camps. El del caso “Gürtel”, palabra que también tiene el gorrito. Paseaba por la pista con chaqueta y sin corbata, muy típico de él. Lo que no llegaremos a saber nunca es si esa chaqueta era también regalo de su “sastrecillo valiente” José Tomás, al que le debe sobrar bastante dinero por donar, al parecer, trajes por valor de treinta mil euros, que ya son euros o trajes, digo yo.Y puesto a esperar, dije para mí ¿Dónde está D.Alfredo Sánchez ? (monteserrín para mi hijo). ¿No lo han invitado a una fiesta mundial que siguen cientos de millones de personas y que es comentario y portada en todos los periódicos importantes del mundo al día siguiente? (esta palabra va sin gorrito, que lástima)¿Cómo es posible que la persona que ha construido en menos tiempo la mayor pista de Formula 1 de la historia de una ciudad, con más kilómetros y mejor señalizada no esté invitada a esta fiesta mundial?.- Que no papá. - Me corrije mi hijo. - Que las pistas que ha creado este señor y que han roto nuestras aceras por la mitad, no son para bólidos de Formula 1. Son para bicicletas. - ¡Ah! Entonces debe ser cuestión de clases – pensé yo. Clases de personas. O personas con baja clase o aspiraciones. Personas de segunda división. Vergüenza. Es lo que siento. Y un poco de envidia también.