De un tiempo a esta parte, nos hemos convertido todos en unos ciclotímicos del carajo.
Pasmos de la euforia a la depresión con una rapidez y una facilidad pasmosa.
Y la causa no es otra que la marcha irregular y sinuosa, de nuestro equipo.
Tan pronto estamos en la cresta de la ola, con nada que haga el equipo, con que gane un partido fuera, como días después tras un mal partido, o una derrota inesperada, estamos en la mas profunda sima mental y anímica.
No se si tenemos que mentalizarnos colectivamente, que esto es un deporte, que esto es un juego, un entretenimiento, que la Liga, la Copa, la Uefa o la Champion, no son las guerras Púnicas. Pero de seguir así, vamos mal. terminaremos todos mal.
Hace unas semanas llego Manzano, debuta en Uefa con Victoria, en un campo diíicil y el equipo, y nosotros con el, empezó a salir del bache en que lo dejo Antonio Álvarez. A los pocos días nos visita el Patético de Madrid, y le ganamos con holgura y merecimiento... El equipo mejora anímicamente, que falta le hacia, y nosotros estamos que nos salimos: En la cresta de la ola, creyéndonos que con Manzano ya somos el Rey del Mambo.
Luego vamos a Gijón y el equipo la caga. Mal por el equipo, pero anda que nosotros, el batacazo es de órdago. Ya estamos otra vez en la poza mental y anímica.
Eso no es vida.
Ñores, Ñoras, que eso no es. Que no nos podemos tomar las cosas asi.
Hay que pensar en positivo.
Que no hay crisis coño, Que no hay paro. Que no hay problemas.
Disfrutemos de la vida y no queremos ver en los traspiés del equipo la causa de nuestra desgracia.